Narra Zayn
- Zayn, estaba besándote como si fuera el último beso de su vida. Si besa así, me pregunto cómo...
- Cállate, Harry.
- Va a acabar contigo, Zayn- continúa él-. Mírate, anoche en la cárcel
y hoy no vas a clase para ganar dinero y recuperar la moto. No cabe duda de que
la chica está muy buena, pero ¿realmente merece la pena?
- Tengo que ponerme a trabajar -suelto, mientras las palabras de Harry
resuenan en mi cabeza. Me paso toda la tarde trabajando pensando únicamente en besar una y otra vez a Ashley.
Sí que merece la pena. No tengo la menor duda.
- Zayn, Héctor está aquí. Ha venido con Chuy -dice Harry cuando estoy a punto de irme a casa.
Me limpio las manos y pregunto:
- ¿Dónde están?
- En mi oficina.
A medida que me acerco al despacho, me invade una sensación de terror. Abro la
puerta y veo a Héctor cómodamente instalado, como si estuviera en su propia
casa. Chuy está en un rincón, un espectador no del todo inocente.
- Harry, es un asunto privado.
No me he dado cuenta de que mi primo me ha seguido hasta allí, actuando como un
secuaz que no necesito. Le hago un gesto para que nos deje solos. Siempre he
sido leal a los Latino Blood, no hay razón para que Héctor dude ahora de mi
compromiso con la banda. La presencia de Chuy le añade importancia a la
reunión. Si solamente estuviéramos Héctor y yo, no me sentiría tan tenso.
- Zayn. -Héctor se dirige a mí en cuanto Harry desaparece-. Está bien quedar
aquí en lugar de en el almacén, ¿no te parece?
Le miro con una tímida sonrisa y cierro la puerta.
Héctor señala el pequeño y estropeado sofá que hay al otro extremo de la
habitación.
- Siéntate -ordena, y espera a que tome asiento para añadir-: Necesito que me
hagas un favor, amigo.
De nada sirve aplazar lo inevitable.
- ¿Qué tipo de favor?
-Hay que hacer un intercambio el 31 de octubre.
Aún queda un mes y medio. La noche de Halloween.
- No quiero tener nada que ver con asuntos de drogas -le digo-. Lo sabes desde
el primer día.
Miro a Chuy, quien parece haberse puesto tenso, como el perro del pastor cuando
las ovejas se alejan demasiado del rebaño.
Héctor se pone en pie y me apoya una mano en el hombro.
- Debes olvidar lo de tu padre. Si quieres llegar a dirigir a los Latino Blood,
tendrás que involucrarte en el tráfico de drogas.
- Entonces, no cuentes conmigo.
Héctor me estruja el hombro y Chuy da un paso adelante. Es una amenaza
silenciosa.
- Ojalá fuera tan simple -confiesa Héctor-. Necesito que hagas esto por mí. Y,
para serte sincero, me lo debes.
Mierda. Si no me hubieran arrestado, no le debería nada a Héctor.
- Sé que no me decepcionarás. Por cierto, ¿cómo está tu madre? Hace mucho que
no la veo.
- Está bien -replico, preguntándome qué tiene que ver mi madre en esta
conversación.
- Dile que le mando saludos, ¿lo harás?
¿Qué significa esto?
Héctor abre la puerta, le indica a Chuy que le siga con un gesto y me deja solo
para que piense en ello. Me vuelvo a sentar, observando la puerta cerrada, y me
pregunto si seré capaz de traficar con drogas. Si quiero mantener a salvo a mi
familia, no tengo otra opción.
Si es verdad eso de que los favores se pagan!! pero trafico de drogas? pobre Zayn... como se lo tomara Ash si se entera?
ResponderEliminar