Narra Zayn
Si sigo mirando sus largas piernas, voy a acabar provocando un accidente.
- ¿Cómo está tu hermana? -le pregunto para cambiar de tema.
- Está deseando ganarte otra vez a las damas.
- ¿En serio? Bueno, dile que me dejé ganar. Estaba intentando impresionarte.
- ¿Perdiendo a las damas?
- Funcionó, ¿verdad? -digo, encogiéndome de hombros.
Me fijo en que no deja de colocarse el vestido, como si necesitara ponérselo
bien para causarme buena impresión. Con la intención de disipar sus nervios, le
recorro el brazo con los dedos antes de cogerla de la mano.
- Dile a Shelley que volveré para la revancha -le digo.
Ella se vuelve hacia mí y me mira con sus resplandecientes ojos.
- ¿En serio?
- Por supuesto.
Durante el trayecto, intento mantener una conversación intranscendente. Pero no
funciona, no soy el tipo de chico al que le gusten ese tipo de conversaciones.
Me alegro de que Ash parezca contenta aunque estemos en silencio.
Poco después, aparco delante de una casa de ladrillo, pequeña, de dos plantas.
- ¿La boda no es en la iglesia?
- No. Mandy quiere casarse en casa de sus padres.
Le rodeo la cadera con el brazo cuando nos acercamos a la casa. No me
preguntéis por qué razón siento la necesidad de presumir de ella. Tal vez en el
fondo sea cierto que no soy más que un idiota. Cuando entramos en la casa,
vamos al patio, y hay gente ocupando cada centímetro del espacio. Compruebo la reacción de Ashley. Mi familia no tiene casas enormes con piscinas como a las que ella está acostumbrada.
Harry y algunos de mis primos nos dan la bienvenida a gritos. Todos hablan en
su jerga; no sé si Ashley los entiende. Estoy acostumbrado a que mis tías me
besuqueen sin parar y que mis tíos me den vigorosos manotazos en la espalda.
Pero no creo que a ella le haga mucha gracia aquello. Me acerco a Ashley para
que sepa que no me he olvidado de ella. Empiezo a presentarle a toda la familia
pero me doy por vencido cuando comprendo que no hay manera de que recuerde
todos los nombres.
- ¡Eh! -exclama una voz a nuestra espalda.
Me vuelvo y veo a Paco.
- ¿Qué pasa? -le saludo, dándole una palmada en la espalda-. Ash, seguro que
ya conoces a mi mejor amigo del instituto. No te preocupes, sabe que no tiene
que decirle a nadie que te ha visto aquí.
- Mis labios están sellados -asegura, y luego se pone a hacer el tonto,
fingiendo cerrarse los labios con una cremallera y lanzar la llave.
- Hola, Paco -le dice ella con una sonrisa.
Byron se une a nosotros. Recibo a mi futuro primo con otra palmada en la espalda.
- Vaya, amigo, vas hecho un pincel,
- Tú tampoco estás nada mal. ¿Vas a presentarme a tu amiga o qué?
- Ash, este es Jorge. Es el pobre que... quiero decir, el afortunado que va
a casarse con mi prima Mandy.
- Los amigos de Zayn son nuestros amigos -le dice a Ash, dándole un abrazo.
- ¿Dónde está la novia? -pregunta Paco.
- Arriba, llorando en la habitación de sus padres.
- ¿De felicidad? -intervengo yo.
- No, amigo. Subí para darle un beso y ahora está barajando la posibilidad de
cancelarlo todo, porque dice que ver a la novia antes de la boda trae mala
suerte -añade Byron, encogiéndose de hombros.
- Me alegro de no estar en tu piel -le suelto-. Mandy es supersticiosa.
Probablemente hará alguna locura para ahuyentar la mala suerte.
Mientras Paco y Byron especulan sobre los recursos que podría emplear Mandy
para librarse de ella, cojo a Ash de la mano y la llevo afuera.
- ¿Paco es tu primo? -me pregunta Ash.
- No, pero le gusta pensar que sí. Jake, esta es Ashley -informo a mi hermano
cuando llego a su lado.
- Si, ya lo sé -dice Jake-. Recuerdo haberos visto en pleno intercambio de
saliva.
Ash se queda muda por la sorpresa.
- Ten cuidado con lo que dices -le advierto, dándole un golpe en la nuca.
Ella me pone la mano en el pecho.
- No te preocupes, Zayn. No tienes que protegerme de todos.
Jake adopta una postura presumida.
- Es cierto, Zayn. No tienes que protegerla. Bueno, tal vez de mamá sí.
Se acabó. Llevo a mi hermano a un lado y me enzarzo con él en una discusión.
- Lárgate y no molestes. ¿Está intentando estropearme la cita?- Jake se dirige a la mesa, resoplando.
- ¿Y tu otro hermano? -pregunta Ash.
Nos sentamos en una de las muchas mesitas que hay en medio del
patio. Coloco el brazo sobre el respaldo de su silla.
- Luke está ahí -digo, señalando un rincón del patio, donde mi hermano es ya el
centro de atención gracias a su imitación de animales. Todavía tengo que explicarle que ese talento no le valdrá para atraer a las chicas cuando entre en el instituto.
Ash tiene la mirada puesta en los cuatro niños de mi prima; todos tienen
menos de siete años y corretean por todos lados. Brigitte, de dos años, ha
decidido que no estaba a gusto con su vestido y se lo ha quitado, arrojándolo a
un lado del patio.
- Seguramente pensarás que no son más que un puñado de niñatos.
Ella sonríe.
- No. Parece un puñado de gente que se divierte en una boda al
aire libre. ¿Quién es ese? -pregunta cuando un chico vestido con uniforme
militar pasa a nuestro lado-. ¿Otro primo?
- Sí. Paul acaba de regresar de Oriente Medio. Aunque no lo creas, antes era
miembro de una pandilla de Londres. Antes de ser soldado estaba muy
metido en las drogas.
Ella gira la cabeza de inmediato para mirarme.
- Ya te lo dije, yo no consumo drogas. Por lo menos ya no -le aseguro con
decisión, deseando que me crea-. Y tampoco trafico con ellas.
- ¿Me lo prometes?
- Sí -respondo, recordando la noche en la playa en la que estuve tonteando con
Madison. Aquella fue la última vez-. No importa lo que hayas oído, me mantengo
alejado de las drogas. Es algo muy serio. Lo creas o no, me gustaría conservar
todas las neuronas con las que nací
- ¿Y Paco? -pregunta-. ¿Consume drogas?
- A veces.
Dirige la mirada a Paco, que ríe y bromea con mi familia.
Intenta desesperadamente formar parte de ella, ya que no dispone de una propia.
Su madre se largó hace años, dejando a su padre y a él en una situación
lamentable, no lo culpo por desear escapar.
Mi prima Mandy aparece finalmente con un vestido blanco de encaje, y la
ceremonia empieza. Mientras recitan los votos, me quedo detrás de Ashley
estrechándola entre mis brazos, arropándola suavemente. Me pregunto qué llevará
ella el día de su boda. Probablemente diversos profesionales capturarán el
momento para toda la eternidad.
- Y yo los declaro, marido y mujer -dijo el cura. Los novios se besan y
la gente irrumpe en aplausos. Ashley me aprieta con fuerza la mano.
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